¿estás preparado?

En ocasiones nos preocupa ver la cantidad de situaciones de estrés que se dan en el camino, debidas, por ejemplo, a la presión por subir la montaña cuanto antes, o la de asegurarse plaza para dormir al final de la jornada. Naturalmente que cierta tensión es inherente a una marcha de estas características, pero... ¿el estrés? 

Nuestro consejo: da un paso atrás y recapacita antes de salir. ¿Eres consciente de lo que estás a punto de emprender? ¿De lo que el viaje significa para ti y cómo le vas a hacer frente? 

¿Estás preparado para esta gran aventura? Entonces: ¡Buen camino, peregrino!